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sábado, 26 de julio de 2008

La Susona de Sevilla

Mi Sevilla, nuestra Sevilla,esta vez me dirijo al barrio de Santa Cruz,dónde una vecina muy especial llamada Ainhoa reside en el Callejón del Agua, entre la calle Vida y Agua, y María Azahar, que seguro que se perderá leyendo libros renacentistas en la Plaza de Doña Elvira,porque seguro que estas historias de Sevilla le encantan .

A la Canina le gusta conocer las historias y leyendas de esta bendita ciudad de Sevilla llenas de realidad y fantasía que va de boca en boca.

Por una de estas calles, cerca del patio de Banderas y desembocando en la Plaza de Doña Elvira se encontraba la antigua calle de la Muerte, ahora en honor de la historia que os voy a contar calle Susona.

Esta historia,como no, es de traición, amor y venganzas . Antiguamente como en gran parte de España aquí en Sevilla convivían tres grandes religiones, la cristiana, musulmana y la judía. En Sevilla se alojó una importante colonia hebrea, especialmente cuando destruido el califato, muchas familias de Córdoba la eligieron como nuevo refugio al principio del siglo XI.
La primera judería se encontraba en el lado oeste de la ciudad en donde hoy se encuentra la iglesia de la Magdalena y San Lorenzo. Esta judería desapareció para desplazarse a el Barrio de Santa Cruz y San Bartolomé, en donde permanecerían hasta que fueron expulsados los últimos judíos cuando los reyes católicos.Como en todos sitios eran grandes comerciantes, dedicados también al manejo del dinero .

Principalmente esto y la diferencia de creencias hacían que fuesen personas no queridas por los cristianos, que empezaron una campaña contra ellos.



En 1481, en la época de los reyes Católicos, empezó a fraguarse un complot por parte de los judíos. Esto sucedió como represalias al trato sufrido de parte de los cristianos. La cosa ya venía de un siglo antes, cuando se produjo una gran matanza, con cerca de 4000 judíos muertos en la que casi terminaron con los judíos de Sevilla.Los judíos intentaban, mediante el citado complot, hacerse con el control de la ciudad. Para ello también buscaron el apoyo morisco.
El lugar elegido para la reunión de estos fue la casa de Diego Susón judío converso, cabecilla de la revuelta. Este banquero vivía con su hija Susana Ben Susón, conocida en la ciudad como “la fermosa fembra” por su hermosura .La judía recibía tantos halagos de sus vecinos que le hizo soñar con alcanzar un puesto en la vida social de la ciudad y comenzó a verse con un hidalgo cristiano de Sevilla.
Un día mientras esperaba que todos se acostasen en su casa para ir al encuentro de su amante se enteró de la conspiración que tramaban los suyos con su padre a la cabeza , en la cual pensaban atacar a los principales caballeros de la ciudad .Temiendo que le pasase algo a su amado, Susona acudió a su amante para advertirlo del peligro que corría y que así este pudiese ponerse a salvo. No se dio cuenta que con ello ponía en peligro a toda la colonia judía de Sevilla.





Su amante al momento puso la rebelión a oídos del asistente de la ciudad Don Diego de Merlo , que se personó en la judería para acabar con la rebelión y detener a los cabecillas de la misma. Entre ellos evidentemente se encontraba Diego Susón, el padre de nuestra protagonista.
Detuvieron a los judíos y se lo llevaron a la cárcel , donde permanecieron unos pocos días y después fueron ahorcarlos en Tablada.





Repudiada por los suyos, por ser la causante de la muerte de su propia gente, y tras caer en la cuenta de su grave error, la Susona desesperada busca ayuda en la Catedral donde le dan la confesión y el bautismo.



Su amante no quiso saber nada de ella después de lo sucedido y abandonada por todos la bella Susona, busca consuelo y refugio en un convento de clausura de la ciudad .En el cual terminó sus días, muy apenada por ser la responsable de la muerte de su propio padre. A la muerte de la Susona y tras abrir su testamento, se encontró en él escrito “Y para que sirva de ejemplo a los jóvenes en testimonio de mi desdicha, mando que cuando haya muerto separen mi cabeza de mi cuerpo y la pongan sujeta en un clavo sobre la puerta de mi casa, y quede allí para siempre jamás”.
Ciertamente se hizo la voluntad de la misma y tras su muerte y durante más de un siglo, hasta bien entrado el 1600 permaneció la cabeza de esta en dicho lugar en la conocida por este macabro motivo como calle de la muerte. Tiempo después se colocó un azulejo con una carabela y se cambió el nombre de la calle , por Susona .Esto se puede ver todavía en el Barrio de Santa Cruz.



En fin miarma, espero que os haya gustado,poco a poco iré desgranando algunas leyendas más de Sevilla,como siempre poquito a poco,con el izquierdo por delante.

Este artículo se lo dedico con mucho cariño a Maria Azahar y Ainhoa de sus blogs Renacimiento y Callejón del Agua por que se lo merecen punto seguido ....... jajajajajajajaja.

En fin miarma no tengo más que decir,hasta otra, y a cavilar ..........

La Canina seguirá cavilando .........